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La Reseña Filosófica

La reseña es el recurso metodológico para realizar análisis de textos, que para nuestro proyecto,  el estudiante a partir de su lectura diseccióne el texto filosófico, resaltando la tesis o el objetivo del autor, los argumentos centrales o el desarrollo de las ideas, y una conclusión de las ideas centrales del texto o un aporte personal.

El proceso pedagógico se orienta a exponer  las ideas relacionadas con un texto filosófico previamente leído (es importante seleccionar fragmentos para poder hacer un mejor acompañamiento en la escritura de la reseña), y se procede a hacer un primer ejercicio de escritura de la reseña, el cuál debe ser revisado antes de la entrega final, con miras a realizar un proceso de retroalimentación con el o la estudiante, colaborando en la escritura del documento a presentar, una vez realimentado el trabajo del estudiante, él debe proceder a redactar la versión final para su evaluación.

La estructura aquí relacionada se muestra en el siguiente ejemplo:


Fragmento de la Ética Nicomaquea. Libro II, Cap V.


El desarrollo de la siguiente exposición presenta la definición de la idea de virtud en la ética Nicomaquea, del libro II fragmento del capitulo V (Aristóteles, 1967). El filósofo pretende hacer una claridad conceptual entre lo que se puede considerar una virtud. A continuación, presentaré las ideas centrales del fragmento a reseñar.


Libro II, cap V.

El autor hace una diferenciación entre los conceptos, pasiones, potencias y hábitos, el primero corresponde a las pasiones el cual asocia al deseo, la cólera, el temor, la audacia, el odio, la piedad, y en general todas las afecciones que se relacionan con el placer o la pena (emociones), el segundo son las potencias, es decir, las facultades que nos hacen tener estados como el de airearnos, contristarnos o compadecernos, finalmente, los hábitos son las disposiciones que nos hacen conducirnos bien o mal en lo que respecta a las pasiones.


Para Aristóteles, ni las virtudes ni los vicios son pasiones, ya que no se nos declara virtuosos o viciosos por tener una pasión, no se nos alaba por ser temeroso, sino que, se nos alaba o censura por las virtudes o los vicios. Aristóteles resalta que las emociones no las podemos elegir, pero si podemos elegir ser virtuosos ya que podemos disponernos a la virtud. De igual manera, las virtudes no son potencias ya que no se nos llama buenos o malos por la simple capacidad de tener pasiones. Dice el autor, que sí poseemos estas capacidades de ser buenos o malos ellas no lo son por naturaleza, a saber, no nacemos buenos o malos.


Para Aristóteles, al hacer la distinción de los conceptos queda claro que las virtudes no son ni pasiones ni potencias, sino que son hábitos.


En síntesis, la propuesta de Aristóteles en el fragmento del capítulo V del libro II, de la ética Nicomaquéa es darnos claridad conceptual en torno a la idea de virtud, la cual define, como un hábito que perfecciona la disposición de una persona para elegir ser bueno. Como análisis personal considero de vital importancia pensar en los conceptos o ideas que nos ayudan a aclarar nuestro pensamiento sobre el cómo actuar, si somos concientes de que la virtud se alcanza por la disposición a generar hábitos de buenas acciones, podremos tomar la opción de repetir acciones que me hagan una persona buena, por ejemplo, es virtuoso elegir hechar la basura en la caneca, si siempre lo hago desde la disposición de mi conciencia a no botar papeles en el patio, y así mantener limpio el lugar en el que hábito.



El texto reseñado se encuentra en el enlace:

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